Presentación: Maquiavelo política y filosofia y La Letra R Nro 1 de Alfredo Maneiro

La actividad:
Con motivo de la celebración del 80 aniversario del natalicio de Alfredo Maneiro la Universidad Popular de la Comunidades organizó, junto a la Editorial El perro y la rana, la presentación de dos trabajos del político venezolanos,  los cuales dan cuenta de su pensamiento, por una parte, y de su capacidad de agenciar editorialmente los deseos, aspiraciones y problemas  populares.

Se presentaron:
Libro digital: Maquiavelo, política y filosofía
Revista digital facsimilar: La letra R Nro 1, sobre el compromiso

Participaron:
Ana Maneiro, periodista, militante.
Ociel López sociólogo, analista político y parte del equipo editorial de Supuestonegado.com
Cesar Panza, Matemático, poeta.
Lenin Brea, sociólogo, miembro de la UPC y Coordinador Editorial de la Fundación El perro y la rana.

Leer a Maneiro hoy

Por: César Panza

Hay un comentario de Augusto Mijares sobre los inconvenientes de la incomunicación entre las generaciones, cómo estas afectan la libertad del criterio: “los viejos la pierden cuando el desgaste biológico les endurece el pensamiento, los jóvenes no pueden ejercitarse en ella porque el grupo les exige que ‘se definan’ y les hace creer que es cobardía la duda intelectual y virtud la intolerancia”. Es común que así, a los viejos las convicciones se les conviertan en manías, mientras que los jóvenes tengan consignas en vez de convicciones.

Hoy, leer a Maneiro parece la oportunidad de romper esa tendencia y descongelar la conversación entre viejos y jóvenes.

He tenido la fortuna de leerlo antes, en otras oportunidades, incluso teniendo diferentes intereses. En principio, gracias a dos iniciativas editoriales: un viejo cuadernillo de Notas Negativas, publicado en 1971 por Ediciones Venezuela 83, y los Escritos de filosofía y política, que reeditase el Ministerio del PP para la Energía Eléctrica, como libro gratuito, en 2012.

Cada una de las lecturas que he hecho a sus escritos lanzó luz sobre puntos que cualquiera que haya nacido después de 1982 puede encontrar fatalmente confusos.

Puntos aparentemente heterogéneos, como el compromiso de los intelectuales con el país, los detalles que la educación formal nos negó sobre la historia de Venezuela en la segunda mitad del siglo XX, la importancia de la enseñanza de la filosofía, o cuánto hay de real y determinante en las técnicas de sabotaje económico que retóricamente nos acostumbramos a llamar guerra económica (brevemente explicado al principio de “Una nota Sobre Chile”).

La generosidad de su inteligencia y escritura es evidente, quizás porque las puso en función de revalorizar el poder de la palabra para liberar a las opiniones políticas o, como él mismo diría, para formar criterios más refinados y elevar la condición de la razón; y porque además parece haber entendido a este territorio y a este pueblo más allá de su tiempo:

Maneiro, como Maquiavelo, escribió para una nación futura. Y no lo asevero como una alabanza vana, sino como al nervio de lo que quiero celebrar con la edición del texto Maquiavelo, política y filosofía, por parte de la editorial El perro yla Rana ahora en el 2019, y con el que ojalá podamos polemizar.

Maneiro, adjunto a la tradición de Maquiavelo, Spinoza, Marx y Gramsci, se aproxima «científicamente» a la política. Aunque él mismo aseveraría, con una actitud contra-dogmática, que no le interesa la discusión sobre el carácter científico de la política, sobre todo porque sabía del calibre de la dificultad filosófica que reporta una ciencia donde sujeto y objeto se intercambian constantemente, la realidad es que Maneiro pensó, escribió y operó «conforme a fines», como él mismo diría que Maquiavelo hizo: escribió “para la comprensión y también, para la acción. A riesgo de un esquematismo vulnerable a la mala interpretación, digamos que, siempre en términos gruesos, su método sirve a la explicación y su estilo se adecúa a la intención”.

No podía ser de otra manera, dada la fortuna de las luchas populares en la Venezuela de los años 60, el tiempo histórico exigía entonces una virtú que las empujase a sobreponerse a las vicisitudes internas y externas, responsabilidad que Maneiro, dentro de un intrépido movimiento de movimientos, asumió.

Hago énfasis en esa segunda categoría maquiavélica, la virtú, porque Maneiro, conversando con Maquiavelo, logró distinguir dos de sus elementos constitutivos: la eficacia política y la calidad revolucionaria, términos que requerirían una discusión más extensa.

Creo que en estos tiempos de grandes vicisitudes en que la fortuna parece darnos la espalda, una forma de librarnos del lastre de las consignas y las manías, para aumentar la calidad y efectividad de la acción, es conversar con los viejos sobre la historia nuestra, sobre sus experiencias de organización y política.

En particular, leer a Maneiro y buscar en el orden de su lectura a Maquiavelo (el tiempo, el territorio y la política, el filósofo, su método y las interpretaciones) los posibles rastros de ese esquema racional que lo orientó con relativo éxito en su práctica, un método de análisis de todos los elementos que constituyen al hecho geopolítico, esa forma de aproximación “científica” que elevaría nuestro criterio y compromiso, nuestro nivel de conciencia y organización, para refinar la virtud revolucionaria que este momento nos exige con urgencia.

Es posible que ese sea el mejor homenaje a Alfredo Maneiro.

¡Descargate abajo tres libros de Alfredo Maneiro!
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